Frente a la crisis alimentaria
No podemos seguir entendiendo la comida, el agua y la naturaleza como mercancías.
La posibilidad de que las familias campesinas puedan seguir garantizando la alimentación del mundo tiene que ver, primero, con reconocer su papel, y luego, con darles las condiciones para seguir produciendo dignamente.
Frente a la crisis alimentaria, la respuesta actual del gobierno es insuficiente y apunta en la misma dirección que causó el problema: repartir dinero para que las familias más pobres compren comida en el corto plazo, sin importar su calidad y asumiendo que el problema será de precios y no de disponibilidad, así como repartir semillas y agroquímicos a los agricultores para “mejorar la productividad”, sin tomar en cuenta que los sistemas agroecológicos han sido degradados precisamente por esa forma de producción y esa es una de las principales razones de la crisis que apenas inicia.

Con este tipo de soluciones, los que realmente ganarán serán las empresas productoras y comercializadoras de semillas e insumos agropecuarios, y los perdedores seguirán siendo los mismos: las personas consumidoras, las personas productoras y el ambiente en general.



